El romanescu siempre llama dos veces

El placer de comerse un fractal.

Según la R.A.E., un fractal es una figura plana o espacial,

compuesta de infinitos elementos, que tiene la propiedad de que su aspecto

y distribución estadística no cambian cualquiera que sea la escala con que se observe.

Pues la Naturaleza nos ha obsequiado con uno que, por cierto, es delicioso.

Esta receta (que a mi me ha encantado) se la dedico a Rafael Pastor.

Como es informático, sé que sabrá apreciarla 🙂

Mucho ánimo para ti y toda tu familia en estos difíciles momentos.

 

Ingredientes:

  • 1 romanescu
  • 1/2 cebolla
  • 150 gr de calabaza
  • 2 vasitos de agua
  • 1 cucharada sopera de mermelada de frambuesa
  • semillas de amapola
  • 1 hoja de laurel
  • sal y aceite de oliva

Elaboración:

Cortar los tallos del romanescu, lavar bien y cocer en agua ligeramente salada durante unos 20 minutos o hasta que observemos que esté tierno. Escurrir.

Echar 2 cucharadas de aceite en una sartén y, cuando esté caliente, agregar el romanescu cocido junto con 1 hoja de laurel. Dejar rehogar unos 3 minutos a fuego vivo.

Aparte, en una sartén, colocar 3 cucharadas de aceite y la cebolla muy picadita. Dejarla hasta que esté transparente.

Picar la calabaza muy menuda y añadir a la cebolla. Echar sal al gusto. Remover, agregar la mermelada y el agua. Poner a fuego lento y dejar hacer hasta que esté tierna la calabaza. Pasar por la batidora.

Servir el romanescu rehogado con la salsa por encima. Espolvorear las semillas de amapola para decorar.

 

Pues nada Rafa, espero que te haya gustado. Un abrazo.

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